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LLÉVAME A LA ROCA

_Desde el cabo de la tierra clamaré a tí, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo. Salmos 61:2_

Hay momentos en que todo ser humano se siente lejos de Dios. La vida espiritual puede estar bien. No hay motivo aparente para sentirse derrotado, pero la sensación de un Dios distante, perturba el alma. Eso es fruto de la naturaleza pecaminosa que el ser humano lleva consigo aun después de la conversión. Ese tipo de sentimiento estará dentro de él hasta que llegue el día en que, finalmente, pueda ver cara a cara a Jesús.

El salmo de hoy presenta una oración hecha de todo corazón. Las oraciones deben ser así. El formalismo es una barrera infranqueable para acercarse a Dios. Tú debes decirle a Dios en tu oración lo que estás sintiendo, y no solo lo que piensas que debes decirle.

Cuando tú oras de todo corazón, una de las primeras cosas que reconoces es cuan pequeño y finito eres, y cuan grande y poderoso es el Señor. Eso crea en ti el sentido de dependencia y no de insignificancia. Es un cristianismo enfermo el que lleva a la criatura a sentirse distante de Dios.

David sentía que estaba en los confines del mundo, “en el cabo de la tierra”. Pero la criatura desea sentirse cerca del Creador, y por eso suplica “llévame a la roca que es más alta que yo”.

Las normas de la vida cristiana siempre estarán demasiado altas para el ser humano, sin embargo, es justamente la obediencia a esas normas lo que garantiza la felicidad en esta tierra. ¡Qué situación contradictoria! El salmista quiere llegar más cerca, pero siente que la roca está demasiado alta.

¿Qué hizo Dios para venir al encuentro del hombre? “El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:14). Refiriéndose al pueblo de Israel, Pablo afirma: “Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo” (1ª Corintios 10:4).

La palabra roca en el texto original es petra que quiere decir “roca”, y no lithos que es una simple piedra suelta. Jesús es la Roca eterna y no es demasiado alta, en el sentido de inalcanzable. Él se hizo hombre y vino a este mundo para guiar tus pasos y ser tu refugio constante.

Antes de salir para la lucha de la vida, di hoy en tu corazón; “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo”.

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