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JUICIO Y COMPASIÓN

_Porque Dios juzgará a su pueblo, y se compadecerá de sus siervos. Sal 135:14_

Yo solo quiero Justicia. –reclamaba el hombre acusado. No hay pruebas contra mí, exijo justicia.

Pruebas, no había. Casi nunca las hay. Especialmente cuando se puede pagar un buen abogado. Por eso, hay inocentes que son declarados culpables en muchos juicios, y culpables que salen libres de la condenación humana, pero no de la divina.

El salmista expresa hoy que el Señor es quien juzga. Ante él no hay argumento que valga, no existe el “tengo el derecho”, ni se puede interponer un recurso de última hora. El todo lo ve, y todo lo sabe. No juzga por las evidencias, no necesita pruebas. Él conoce las intenciones más ocultas, juzga el corazón y sus motivos ocultos.

Lo extraordinario del versículo de hoy, no es el hecho de que Dios es el Juez, sino que él “se compadece de nosotros”. ¡Ah, si solo fuésemos juzgados! El destino eterno sería la muerte. Estaríamos todos condenados. Porque “todos pecaron” y porque “no hay justo ni aun uno”. Pero la compasión de Jesús hace posible la salvación. La compasión fue su misericordia llevada a las últimas consecuencias, entregó su propia vida para ocupar el lugar del hombre y sufrir la muerte que la criatura rebelde merecía. Jamás tendremos palabras para agradecer semejante ofrenda de amor.

El Salmo 135 es un mosaico. El salmista recoge expresiones citadas en otros salmos y en otras fuentes bíblicas. Alexander Maclaren, un erudito bíblico, dijo que “este salmo es como flores arregladas en un florero, porque el poeta se deleitó mucho con la fragancia de ellas”. Repetir la historia de amor escrita con sangre, nunca será suficiente.

Este salmo es el resumen del evangelio. Estamos todos perdidos. Dios nos Juzga, pero antes, provee la solución. Jesús muere por nosotros. Ahora todo lo que tenemos que hacer, es aceptar y reconocer que nada somos, nada tenemos, y que Jesús es la única esperanza.

El pecado no necesita ser explicado. Apenas, reconocido, confesado y perdonado. Esta es la receta para una conciencia en paz y para una noche de Sueño tranquilo.

No temas el futuro: “Porque Dios juzgará a su pueblo, y se compadecerá e sus siervos”.

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