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ESPERA EN EL SEÑOR

_Espera, oh Israel, en Dios, desde ahora y para siempre. Salmos 131:3_

Elpueblo de Israel retornaba del exilio. Habían pasado ya muchos años desde que fuera arrancado de su hogar, pero Dios siempre cumple sus promesas y ahora el pueblo estaba volviendo a Jerusalén. A lo largo del camino de regreso, los israelitas cantaban salmos. Era una manera de disminuir la ansiedad por llegar a casa. Si tú estás triste o ansioso, canta.

Hay unos quince salmos graduales. Se los llama así porque se los cantaba gradualmente, mientras el pueblo se aproximaba a la tierra de sus padres. El salmo de hoy es uno de ellos. Los que regresaban, no eran más que los que partieron. Habían pasado generaciones, pero la esperanza del retorno no se había apagado en sus corazones.

En el Salmo 131 David aconseja a los hijos de Dios a esperar. “Espera, oh Israel, en Dios”, dice él. Sabía de lo que estaba hablando. Uno de los secretos de las grandes victorias que el Señor le había concedido, había sido “esperar”.

Cuando Samuel lo ungió como nuevo rey de Israel, no le entregó ni la corona ni el cetro. Tuvo que esperar. Había un rey ambicioso que no quería reconocer que Dios le había quitado el reino y se lo había pasado a las manos de un joven. David fue perseguido. Huyó a las montañas. Anduvo errante, pero supo esperar, y el día de la justicia llegó. Dios siempre cumple sus promesas.

Años más tarde, mientras los hijos de Israel retornaban del exilio, errantes por el desierto, con los pies cansados, sintiendo como que la ciudad estaba cada vez más lejos, ellos cantaban: “Espera, oh Israel, en Dios”.

¿Cuánto tiempo hace que tú estás esperando alcanzar tus metas? ¿Sientes que nunca llegarás al puerto deseado de tus sueños? ¿Qué promesa divina no se cumplió todavía en tu vida?

Hoy es un día para levantar la cabeza, sacudir el polvo de los pies, mirar hacia arriba y saber que el Dios de David y de Israel, es también tu Dios. Dios cumplió la promesa que les había hecho y un día entraron en la tierra de sus sueños. Contigo no será menos.

Por tanto, no te desanimes. Las circunstancias que te rodean pueden ser las más difíciles, y es posible que sientas que no tienes más fuerzas, pero repítete a ti mismo: “Espera, oh Israel, en Dios, desde ahora y para siempre”.

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