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EL LOS DERRIBARÁ

_Por cuanto no atendieron a los hechos de Dios, ni a la obra de sus manos, él los derribará, y no los edificará. Sal 28:5_

El Brasil tuvo un boxeador llamado Adilson Rodrigues da Silva, más conocido por el sobrenombre de “Maguila”. Era un hombre grande, fuerte y duro. Cuando en cierta ocasión se ventilaba la posibilidad de luchar contra Mike Tyson, un periodista le preguntó: “¿Tienes miedo de Tyson?” La respuesta del folklórico Maguila fue: “Yo no tengo miedo de nadie, yo solo tengo miedo de los juicios de Dios”.

La declaración de ese hombre sencillo con cara de malo, parecería haber sido inspirada en el salmo de hoy. Esta no es una súplica, es apenas una declaración del salmista. Es una profecía que describe cómo terminarán las personas que se endurecen contra Dios.

Lo dramático de la situación es que en este versículo David está hablando de su hijo Absalón y de los que junto con él trataron de arrebatarle el reino. Por tanto, no se puede pensar que esta sea una maldición de un rey airado contra sus enemigos. Tú recuerdas que en la última batalla contra el hijo rebelde, David ordenó a sus generales: “Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón” (2ª Samuel 18:5)

David, en este caso, es una pálida figura del modo como Dios tratará a las criaturas rebeldes. Al enterarse de la muerte de su hijo, colgado por la cabeza entre las ramas de un árbol y atravesado por las flechas, David llora: “¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón!” (2ª Samuel 18)

El amor de Dios por los seres humanos es incuestionable. Los buenos y los malos son amados por el Señor. Pero, es incuestionable también el hecho de que los rebeldes recibirán de manera natural la consecuencia de las decisiones equivocadas que tomaron.

En el salmo de hoy, David no se refiere solamente a la palabra de Dios. Aquellos rebeldes no se opusieron o ignoraron solo las enseñanzas divinas. Aquellas personas negaron también los “hechos” del Señor, lo que las maños del Señor hicieron. Dios es muy misericordioso con la criatura, va mucho más allá de la teoría. Muestra sus hechos. Todos los días, en cada esquina, en detalles simples o en acontecimientos extraordinarios, sus obras están siendo mostradas por amor al ser humano.

Pero la criatura parece no entender. Lo rechaza. Se endurece, “por cuanto no atendieron a los hechos de Dios, ni a la obra de sus manos, él los derriba y no los edificará”. Vale la pena pensar en eso hoy.

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