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EL DESEO DE LOS HUMILDES

_El deseo de los humildes oíste, oh Dios; tú dispones su corazón, y haces atento tu oído. Salmos 10:17_

Los Salmos 9 y 10 se complementan. En el Salmo 9 el pueblo de Dios enfrenta los peligros que vienen de las naciones vecinas, mientras que en el Salmo 10, los peligros y las presiones que el pueblo pasa vienen de adentro. ¿Te diste cuenta que muchas veces los mayores enemigos están muy cerca de ti?

En este salmo, personas soberbias maltratan y humillan a sus hermanos. El salmista se refiere a los que temen al Señor y andan en sus caminos como los “humildes”. Se necesita humildad para reconocer los límites de la criatura- aceptar el consejo de Dios.

Trata de andar en los caminos de Dios entre gente que se burla y juega con las cosas sagradas, y verás que muchas veces te harán sentir ridículo y obsoleto. Tu respeto por los valores y principios de Dios hará que en muchas ocasiones las personas se burlen de tu manera de encarar la vida. En esas circunstancias es cuando el cristiano necesita prestar atención al texto de hoy. El salmista afirma que Dios hace dos cosas con los humildes: los escucha y los fortalece.

Si alguna vez quedaste atrapado en un ascensor, sabes cuán bueno es que haya alguien que oiga tus gritos. O si fuiste asaltado alguna vez, sabes cómo te hubiera gustado que alguien te escuchara y fuera en tu auxilio. En el salmo de hoy, Dios promete escuchar tu clamor cuando te sientes presionado por las criticas de aquellos que no temen al Señor.

No solo eso, sino que él promete fortalecerte. Dios no viene a tomar tu lugar. No quiere hijos frágiles, débiles e incapaces de enfrentar los peligros. Él los fortalece. Aguza tus ideas. Pone los argumentos necesarios en tus labios. Te estimula a enfrentar los peligros y presiones.

Y cuando los embates de la vida son más fuertes que tú, Dios promete socorrerte, tomarte en sus brazos como un pájaro herido, listo para ser destruido por el depredador, y llevarte al otro lado de la montaña donde se encargará de curar tus heridas. ¿No es maravilloso? Por eso, el apóstol Pablo pregunta: “Si Dios está con nosotros, ¿quién es contra nosotros?”

Hoy tienes por delante un día de victorias. Pero, si miras por la ventana de la vida, y ves el horizonte oscuro, no te desesperes, confía en la promesa: “El deseo de los humildes oíste, oh Dios, tu dispones su corazón, y haces atento tu oído”.

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