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¡ALABA AL SEÑOR!

_Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya. Salmos 150:6_

Este es el último salmo de la Biblia. Tiene 6 versículos. Igual que el Salmo 1. El primero es un salmo de bendición, y este último es un salmo de alabanza. La bendición y la alabanza van siempre juntas. No hay bendición sin loor y no hay loor sin bendición.

En los 5 primeros versículos, el salmista explica a quién, porqué y cómo debemos alabar. El acto de alabar es mencionado once veces.

El último versículo, que escogí para nuestra meditación de hoy, es una convocación a que “todo lo que respira’ alabe al Señor. Esta invitación es una profecía, porque llegará el día cuando todo ser que respira, aún aquellos que nunca quisieron reconocer a Dios como Dios, doblará sus rodillas ante el Señor de los ejércitos.

Esto se refiere al punto final de la historia del pecado. La primera acusación del enemigo contra Dios fue que Dios exigía la adoración de sus criaturas por motivos egoístas. “Adórenme a mí, y todo será diferente”, dijo Lucifer, y muchos ángeles creyeron en él. Ese fue el punto de partida de una historia que a lo largo de los siglos significó lágrimas, dolor, sufrimiento, traición, violencia y muerte.

La lucha entre Cristo y Satanás es una lucha por causa de la adoración. El enemigo intentó desesperadamente, en el transcurso de la historia, eliminar la adoración a Dios. Hoy afirma: “adora al sol, la luna, la tierra, los diamantes, cualquier cosa, inclusive adórate a ti mismo, menos a Dios”. Y parece ser victorioso, porque la humanidad da la impresión de estar confundida en un laberinto de cosas para adorar.

La paciencia de Dios es grande. Él ama a sus criaturas. Cuando espera la adoración de sus hijos, no es porque él se nutra con la alabanza del hombre. Es que el hombre necesita alabarlo para ser completo. La criatura será hueca, vacía e infeliz, mientras no sea completa en Dios.

Llegará el día cuando la historia se acabará. El mal será extirpado definitivamente. ¿Estarás tú, en aquel día, entre los que voluntariamente lo adoran o entre aquellos que doblarán sus rodillas porque su destino está sellado para la destrucción? Haz de tu vida hoy, una vida de adoración. Canta, alaba y agradece, incluso en medio del dolor.

La adoración es el mejor remedio para la tristeza. Por eso, hoy, que “Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya”

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